Por Alejo Lasa

El miércoles 19 de septiembre, la Legislatura votó una declaración de repudio a las amenazas anónimas al diputado del MPN Darío Mattio y su familia. El mismo Mattio no vinculó las amenazas a ningún hecho particular, y mucho menos lo relacionó a la política. Sin embargo, el diputado del PJ y Secretario General de la CGT Neuquén Sergio Rodríguez, más cercano a los dichos de un representante de la cámara de empresarios de ACIPAN que a los de un dirigente sindical, aprovechó la discusión para atacar los cortes de ruta y las medidas de acción directa. Esta intervención incluyó una defensa explícita “del sistema” y su solidaridad “con el común de los ciudadanos, que por imperio de este dejar hacer de algunos sectores ven impedido el tránsito normal cuando se le corta una calle, una ruta.”

La operación política es de manual (“de la derecha para principiantes”): calificar la acción directa de los trabajadores como “violencia”, igualarla a una amenaza anónima (otra “violencia”), y repudiar “toda violencia” en bloque, haciendo una amalgama para seguir atacando el derecho de protesta.

Alejandro López fue quien le salió al cruce por semejante derechada, que recibió el acompañamiento incluso de otros diputados (incluso insospechados de “progresismo” como el diputado Baun), ante tan burda maniobra. Y mencionó todas las “violencias” del Estado que nadie nombró en la discusión.

Fue el presidente del bloque del MPN, José Russo, quien volvió a saltar en defensa de la línea argumentativa de Rodríguez (y, por supuesto, de la política del gobernador Sapag de criminalizar la protesta social), e intentar responder, aunque sin nombrarlo, al planteo de la banca del FIT, por estar “al borde del sistema democrático”. Para colmo, pidió que “no nos hagan ver como ladrones o sinvergüenzas o vagos, mal entretenidos que venimos a llevarnos unos pocos pesos para las casas.” A confesión de partes…

Para leer completas sus intervenciones:

RODRÍGUEZ (PJ): Gracias, señora presidenta.

Manifestar mi solidaridad con el diputado Mattio, pero también hacer extensivo este sentimiento con el intendente de Plottier, que también ha sido salvajemente agredido; con el gobernador de la provincia, que ha visto actos violentos frente a su domicilio; con el común de los ciudadanos, que por imperio de este dejar hacer de algunos sectores ven impedido el tránsito normal cuando se le corta una calle, una ruta.

También quiero manifestar mi solidaridad con los trabajadores que -estando en su lugar de trabajo- son violentados por agentes, que a veces hasta se llaman compañeros de trabajo también y reciben todo tipo de agravios y de agresiones.

Por alguna extraña razón -yo la verdad no lo tengo muy en claro-, en nuestra cultura, hasta a veces es bien vista la agresión en la política o en la seudopolítica hasta vinculada con el sindicalismo. Hace pocos días atrás los trabajadores de la Uocra se agredieron mutuamente, con balazos. Parecieran que son hechos que por tratarse de actividades públicas el derecho penal no los alcanzara. Y esto no hace más que alentar a todas estas personas que, haciendo uso de la violencia en un esquema democrático, en realidad, atentan contra el sistema, contra el sistema democrático.

Y esta Casa, en particular, por ser la expresión política más importante que tiene la provincia, porque es la Legislatura, pero el Congreso de la Nación porque es la expresión política más plural que tiene la república, no puede, no debe tolerar bajo ningún punto de vista que no nos podamos realizar en el marco de la democracia existiendo el tipo de violencia que existe contra aquellos que tenemos algún tipo de responsabilidad. Y lo digo desde la responsabilidad que tengo como secretario general de una organización gremial de primer grado y de tercer grado como es la CGT.

No es admisible bajo ningún punto de vista, por justo que sea el reclamo de un grupo de

ciudadanos que avance sobre el derecho colectivo del resto de los ciudadanos. No se puede admitir bajo ningún punto de vista y mucho menos desde esta Casa, por la pluralidad ideológica que contiene. Yo repudio fuertemente todo tipo de violencia, en general, todo tipo de violencia, pero en particular sobre la que se ejerce sobre el sistema  democrático. No es poca cosa lo que estamos diciendo, están avanzando sobre uno de los poderes del Estado o sobre el poder político que son los que dirigen el Estado.

Uno no se siente cómodo legislando cuando tiene una barra atrás que lo está insultando y lo está menospreciando y lo está menoscabando. Uno no se siente cómodo tomando decisiones cuando está su familia en peligro. Uno no se siente cómodo cuando no puede andar por la calle, cuando un grupo de inadaptados, patoteros, lo viene a agredir porque uno expresa libremente su pensamiento. Esta Casa no lo puede permitir, y creo que son muy pocas las cosas que hemos hecho nosotros en ese sentido.

Lo que le pido a todos los compañeros que manifestemos con firmeza y sin temores lo que pensamos, porque estamos viviendo en democracia. Y los que operan con violencia en democracia, no operan contra un legislador, contra un gobernante; operan contra el sistema. Y tenemos que operar nosotros también para defender el sistema.

Muchas gracias, señora presidenta.

 

LOPEZ (FIT): En primer lugar, yo no iba a hacer uso de la palabra, pero sí iba y voy a acompañar con el voto el proyecto repudiando las amenazas que ha sufrido el diputado Mattio. Pero, justamente, me iba a remitir solamente a eso y lo iba a hacer con mi voto afirmativo y lo voy a hacer, lo ratifico y ya lo adelanto.

Pero como hubieron intervenciones de algunos, de otros diputados que creo que se aprovechó este punto para ir en función y se planteó de aquellos que se manifiestan de una u otra manera y se nombraron cortes de ruta, esto y aquello, involucra a trabajadores y esta banca defiende los intereses de la clase trabajadora y por eso también nosotros queremos, desde otro lugar, plantear que hay una violencia que creo que no ha sido acá repudiada. El no tener un salario digno es violento; trabajar durante años de manera precarizada es violento; el no tener una vivienda, como le pasa a cuarenta mil,  cincuenta mil familias acá en Neuquén es violento; el escuchar al gobernador de la provincia, al intendente del municipio y tratar a los trabajadores, a un “grupo minoritario” como golpistas, es violento; escuchar al ministro Gastaminza hablar y felicitar el accionar de la Policía cuando todavía no se investiga una situación de un corte de ruta donde se le gatilló en la cabeza a un trabajador de UPCN eso también es violento. Entonces, el pasarle con las topadoras por encima -y literalmente- al territorio mapuche es violento; el que no tengan acceso al agua es violento. El no tener derecho o avasallar el derecho a peticionar con la Ley Antiterrorista, eso es violento. Entonces, esa violencia también hay que repudiarla. Y muchas veces esa violencia está invisibilizada. El utilizar la criminalización de la protesta cuando los sectores explotados salen a luchar para, justamente, abrirle causas y causas, como lo está demostrando la provincia del Neuquén, que de cinco mil causas a nivel nacional el veinte por ciento responden acá, son de acá de la provincia del Neuquén, eso también -a nuestro entender- es violencia. Así que mi intervención tiene que ver con eso. Y, justamente, estamos trabajando en función de eso. Por eso hemos presentado un proyecto que, justamente, va en el sentido de abrir este debate. Y plantear esto, no iba a hablar pero la verdad que ante las intervenciones de algunos diputados pensé que nos íbamos a remitir solamente al hecho puntual pero, justamente, como no lo fue así, mi intervención.

Pero bueno, vuelvo al punto y al tema que estamos tratando: nuestra solidaridad también desde la banca ante las amenazas que sufrió el diputado Mattio.

Gracias.

 

RUSSO (MPN): Muchas gracias, señora presidenta.

Nosotros corremos un grave riesgo, que es naturalizar la violencia, argumentándola desde la razón parcial. Esto es un buen ejemplo de cómo la violencia nos está arrastrando diciendo, por ejemplo, que hay violencia buena y hay violencia mala, que hay violencia de uno o violencia de muchos, que hay violencia justificable, que hay  violencia injustificada. En el diccionario la violencia es violencia.

Nosotros respaldamos a nuestro compañero en este pesar, pedimos a todos los diputados que tomemos posiciones activas respecto a la violencia porque no es la primera que sucede, no es la primera amenza que se recibe. Y la forma con la que se trate la violencia de uno genera un hábito en la sociedad. Pero hay algunos que se olvidan, también, que nuestra misión democrática tiene que ver con jerarquizar nuestros puestos. A nosotros la gente nos puso aquí para que jerarquicemos nuestra misión y nuestra función y no se puede jerarquizar bajo la presión, no se puede jerarquizar la función política desde el chantaje, la amenaza, la extorsión, de cualquiera, de uno o de muchos. No se puede justificar la violencia por la razón. Se justifica por la no razón.

Es importante para nosotros, señora presidenta, dejar bien en claro que hoy salimos a defender a nuestro compañero pero estamos dispuestos a defender a todos los que no piensan como nosotros en igualdad de condiciones, lo mismo que defendemos a nuestro compañero. Y no pretendemos que se nos reconozca porque este es el juego de este sistema democrático, hay muchos que se creen que están en el borde del sistema democrático. Por razón, por mi edad y por mi condición tengo que decirle que no se equivoquen porque ya vivimos una época parecida donde algunos, simplemente por tener mejores condiciones -léase armas- nos hicieron creer que tenían razones. Este sistema sobrevive cuando la razón se discute, se consensúa, se explica en estos ámbitos. Esta es la naturaleza y la naturaleza aunque a muchos nos parezca mala, la naturaleza es esperar que alguien diga que no está de acuerdo con lo que uno dice. Ese es el mecanismo democrático que está previsto y no juega uno para sí mismo sino juega para los otros. Nuestra oportunidad de sentar en esta y en otras causas -como sucedió con algunos compañeros que se ha dicho como en el caso del diputado Benítez- y otros que no hemos dicho cuando teníamos que tomar decisiones complejas el sistema de amenazas que hubo a veces veladamente y a veces no tan veladamente.

Ya vivimos en esta Cámara meses de amenazas, simplemente, porque los poderosos de la violencia se sienten amenazados por las razones. En este caso, quiero invitar no solamente a que afirmemos con el voto esta declaración, sino que tomemos una actitud activa cada vez que la violencia intente naturalizarse en nuestras vidas con nosotros, con nuestros hijos o con cualquier persona que -por expresar sus opiniones- se vea amedrentada por la fuerza de la no razón. En muchos casos, señora presidenta, en muchos casos, este mecanismo nos está llevando a perder de vista cuáles son nuestros reales problemas. En muchos casos, la visibilización de los problemas está teñida por un mecanismo de que prevalga la violencia como sistema de relaciones humanas y esto no tiene nada que ver con la vida y con la vida en sociedad. Hay algunos que podrían trabajar de esto que se trabaja, de violento, en otras culturas, en otras sociedades pero en nuestra sociedad ha elegido después de muchísimos sufrimiento, después de décadas, décadas de estar sometidos por la violencia activa a través de las armas o de la violencia no necesariamente activa como es la ignorancia que es otra forma muy grande de violencia, se violenta a las personas a través de la ignorancia. Por eso queremos que este mecanismo de declaración que es nuestra posibilidad actual con nuestro compañero por el sentimiento que nos abriga en este momento, sea otra vez, ya lo hemos hecho, la reafirmación de una actitud de Cuerpo pero que también sea una actitud de Cuerpo cuando se desjerarquiza la función legislativa y se la vapulea a través de los comentarios de algunos diputados, también sea una alerta para que la sociedad también revalorice a la democracia por la que nosotros estamos en este puesto, en este lugar. Y no nos hagan ver como ladrones o sinvergüenzas o vagos, mal entretenidos que venimos a llevarnos unos pocos pesos para las casas. Esto lo digo, señora presidenta, porque ya a esta altura hay algunos que juegan de doble cara.

Muchas gracias.

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