Por Alejo Lasa

Una semana antes de cumplirse 9 años de la desaparición del estudiante de la Universidad Nacional del Comahue, Sergio Ávalos, desde la banca del Frente de Izquierda presentamos un proyecto de resolución solicitando al Tribunal Superior de Justicia, al Poder Ejecutivo y al Consejo Superior de la UNCo la información que disponían sobre la causa Ávalos. El mismo día del aniversario de su desaparición, el 14 de junio, familiares y amigos de Sergio fueron recibidos en la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura, donde expusieron sobre el estado de la causa y su reclamo de justicia.

Ese mismo día no se pudo votar nuestro pedido de informes porque el MPN pidió tiempo para poder discutirlo en su bloque, aunque adelantó que compartían “el espíritu general”. Desde la banca manifestamos que hubiera sido un mensaje importante que la Legislatura se pronunciara ese mismo 14 de junio, pero hubo que esperar nomás. Hasta acá, podría parecer que las cosas fueron según las lógicas “normales” de la Legislatura: el MPN no iba a votar esto a las apuradas, pero tampoco tenían por qué oponerse a algo que, al menos al parecer, no los toca tan directo (pueden “tercerizar” culpas en un sector de la policía, en funcionarios “sobischistas”, etc). Pero resultó que la “cola de paja” fue más grande de lo previsto.

En la reunión de Comisión del jueves 05 de julio, el diputado Luis Sapag fue vocero de la posición del bloque del MPN: aceptan pedir informes al TSJ pero no jodan ni con el ejecutivo ni con la UNCo (porque allí la rectora era Pechen al momento de la desaparición de Sergio).

Tal fue la negativa, que hasta sus propios aliados se sorprendieron. Fue el diputado Daniel Baun (que se definió “a veces hasta más oficialista que el oficialismo”) quien les tiró una soga “porque no veo en qué esto perjudica al oficialismo”, planteando que se exija a la justicia la información, se solicite a la Secretaría de Seguridad (sin poner al ejecutivo de conjunto) lo que hicieron hasta el momento por el caso, y se “invite” a la UNCo a que “comparta” la información que tienen de la causa. Tampoco le cerró al MPN y la discusión sigue después del receso.

Como le dijo López a Sapag, el MPN está totalmente a la defensiva en toda cuestión que esté relacionada con el Ministro de Seguridad Gastaminza (incluso acá que no sólo se refiere a un hecho que pasó durante el gobierno de Sobisch sino que ni siquiera se lo responsabiliza por nada, tan sólo se le pide un informe). Desde el asesinato de Ibazeta en la U11 y la aparición de Poblete en las calles de Zapala, el ministro estrella de Sapag está en el ojo de la tormenta y ya el gobierno no quiere que nadie haga más olas. “Es una inquisición al poder ejecutivo. Se pone en cuestión a todo el ejecutivo, o al menos a los órganos de seguridad” respondió el diputado familiar del gobernador. Si esto no es cola de paja…

Ofensiva y defensiva

“El rol de la oposición es estar a la ofensiva y el del oficialismo responder a la defensiva. Si a uno lo atacan es lógico que se defienda. Además no hay mejor ataque que la defensa”. Con arte “clausewitziano” Luis Sapag intentó defenderse. Más allá de las consideraciones reales (y no malas popularizaciones) de las máximas del general prusiano, habría que decir en todo caso que frente a un ataque es lícita (y necesaria) una buena defensa. Patear la pelota para adelante, poniendo en discusión ellos un problema propio que nadie había planteado en esta discusión particular, parece una estrategia de defensa poco efectiva. Hasta un diputado con la experiencia de Luis Sapag (no como toda la segunda línea de diputados del MPN que jamás abren la boca) se “autoincrimina”.Y eso es lo que, en términos más del barrio que de academias militares, se conoce como estar completamente a la defensiva.

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