Por Alejo Lasa

El MPN arrancó el año con le Ley de Educación Provincial como bandera. La diputada Silvia de Otaño, presidenta de la Comisión de Educación de la Legislatura, dijo que “esta va a ser una de las prioridades en la Legislatura”, recordando que es una de las políticas centrales que viene impulsando Pechen, vicegobernadora y presidenta de la Legislatura y del Foro Educativo. Frente a las primeras críticas, la misma diputada salió a decir que “no vamos a tirar por la borda todo el trabajo del Foro Educativo, vamos a poner en discusión este proyecto de Ley que se presentó con los diputados de la gestión anterior, pero no vamos a reabrir todo de nuevo. A los sumo se podrá hacer alguna modificación, pero no vamos a estar dos años más. La ley se tiene que votar este año”. Y junto a un periodista “amigo de la casa” calificó a la banca del Frente de Izquierda de “máquina de impedir” por oponernos desde un principio al proyecto de Ley de Educación Provincial. Más diplomática, la vicegobernadora también tiró sus dardos contra la banca, en el primer debate público con la primer banca obrera y socialista de la provincia.

Desde la banca del Frente de Izquierda, por la magnitud del ataque a la educación pública que significa este proyecto de ley, así como su doble intención de golpear sobre uno de los sindicatos históricamente más combativos de la provincia como es ATEN (más allá de su conducción actual), tomamos el rechazo a este proyecto de ley de educación como uno de los pilares de nuestra “agenda legislativa”. No sólo enfrentamos el proyecto del MPN y sus aliados, sino también la política impotente de la oposición parlamentaria de sentarse en el Foro Educativo a “reformar” la ley.

Desde febrero, antes del inicio de las sesiones parlamentarias, iniciamos junto a las seccionales y agrupaciones opositoras de ATEN, una gran campaña en las escuelas y en las calles difundiendo los contenidos de este proyecto de ley y nuestros fundamentos de por qué rechazarlo de plano. El 1º de marzo, inicio de las sesiones ordinarias, nos movilizamos junto a los docentes y otros sectores, donde éste era uno de los planteos centrales.

Nuestra política, para las mentes formales, los escépticos y muchos “buscadores de oportunidades”, les parecía o “propagandista” o imposible, para no decir ridícula. Un diputado contra 34 (teniendo en cuenta que todos se sumaron al Foro a “reformar” la ley) ya perdió la batalla de antemano, nos decían. Más teniendo en cuenta que la conducción provincial de ATEN se había sumado con todas sus banderas “K” a discutir esta ley, cubriendo el flanco izquierdo del MPN, que en palabras de Otaño “fue como haber dado el primer paso de nuestra vida, es tan importante como eso”.

Incluso alguna que otra “dirigenta” de la oposición de ATEN se sumó a estas voces, diciendo que “la ley ya pasó” o que “desde la banca ya no se puede hacer más nada, ya está todo hecho” (algo así como lo que en la guerra se llama “fuego amigo”). Por suerte, o mejor dicho por convicción, no hicimos caso a semejantes consejos y seguimos adelante.

Lo que ellos no ven, y es lo que desde la banca siempre destacamos, es que nuestra fortaleza para dar estas batallas está en la calle, más allá de la relación de fuerzas estrictamente parlamentaria. Y el rechazo a la ley en las escuelas es un hecho de masas, lo que lo transforma en una fuerza material, aunque muchas veces parezca pasiva, sobre la cual había que apoyarse y poner en movimiento para dar esta batalla. Esto es lo que en definitiva transformó en un salvavidas de plomo el abrazo del MPN a la conducción provincial de ATEN, que si en general está mal vista y probablemente pierda las próximas elecciones del sindicato, en este punto está más sola todavía (una cosa es, en su kirchnerismo rabioso, pintar de “progresistas” las leyes nacionales de la mano de Puiggros y otra querer hacer lo mismo con las leyes de Sapag, Pechen, de Otaño y Zulma Reina). Era necesario ayudar a canalizar este rechazo, y ese fue nuestro objetivo uniendo la banca con las seccionales y agrupaciones opositoras de ATEN.

Esta combinación, donde la banca del Frente de Izquierda jugó nada más (y nada menos) que el rol de ayudar a organizar el rechazo que existía afuera y hacer oír adentro de la Legislatura la voz de miles de trabajadores y trabajadoras de la educación, es la que explica el retroceso que fue haciendo paulatinamente el gobierno, que pasó de decir que la ley se votaba “sí o sí” este año, a flexibilizar los plazos, hasta anunciar este fin de semana que el año elegido para votar la ley es el 2014. Hay que usar esta primer batalla ganada para consolidar posiciones y reagrupar fuerzas, para evitar que se vote la ley “Pechen 2014”.

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