Por Alejo Lasa

El asesinato de Cristian Ibazeta en la Unidad 11 de Neuquén no puede quedar impune. Es un hecho aberrante del cual es responsable el Estado y su policía. Por eso el gobierno de Sapag y el ministro de Seguridad Gastaminza, quieren tapar esta muerte, porque es la muerte de un “chorro”, una vida que para ellos no vale nada. Mucho menos que por este asesinato se pretenda alguna explicación que ponga en cuestión a la policía y los funcionarios responsables de la misma. “Fue una pelea entre internos”. Y punto.

Pero para nosotros no hay punto y aparte. Si desde el Frente de Izquierda llegamos a la Legislatura fue justamente para usar esa “tribuna” para amplificar la voz de los explotados. La que no se calla aunque no la quieran escuchar. Aunque la encierren. Por eso llevamos desde la banca el pedido de los familiares de Cristian para que los escuchen en la Legislatura. Y los tuvieron que escuchar.

El MPN intentó por todos los medios evitar la presencia de los familiares de Cristian y los abogados de Zainuco. Primero alegando problemas formales, “reglamentarios”, para que no sean recibidos en la Comisión de Derechos Humanos. Pero como no pudieron evitar que sean recibidos al finalizar “formalmente” esa Comisión, le hicieron el vacío, retirándose los diputados del MPN (incluyendo a Luis Sapag), salvo Fuentes, que es el Secretario de la misma. Pero la reunión se hizo igual, y tuvo que aparecer Russo, presidente del bloque del MPN.

Los relatos de Manuel Ibazeta, el padre de Cristian, y de su hermana fueron a la vez desgarradores y lapidarios. “Cristian estaba pagando una pena porque se equivocó, pero eso no quiere decir que no tenía derechos. Él era un luchador, peleaba por esos derechos, no sólo por él sino por sus compañeros de la cárcel. No tenía problemas con ningún preso, todo lo contrario, lo respetaban mucho porque también luchaba por ellos. El problema era la policía”.

Es imposible desligar el asesinato de Cristian a su rol como testigo clave en el juicio a 27 policías por las torturas por parte de la policía a los presos durante el 2004. “Aquel año todo empezó por una protesta por las requisas. Justamente porque a la mamá de Cristian, que es no vidente, la desnudaron en una requisa, la manosearon, y eso despertó la ira de Cristian y de todos los presos que reclamaron contra este atropello. La respuesta de la policía fue la represión y la tortura durante tres días. Crisitan denunció esto en el juicio del año 2010 y por eso tenía problemas con la policía.”

Los compañeros y compañeras de Zainuco pudieron denunciar en la cara de los diputados la brutalidad policial en las cárceles, ya que esto no fue un hecho aislado. Y rescataron la valentía de Cristian, “porque él se animó a denunciar a los torturadores cuando tenía que seguir bajo la vigilancia de los mismos torturadores”. Y exigieron la creación de un Comité contra la tortura en las cárceles.

Por supuesto, los familiares y los abogados de Zainuco repudiaron las declaraciones del Ministro Gastaminza y su intento de dejar este asesinato en la total impunidad y exigieron su renuncia por ser responsable de la policía que actúa en la U11. Los diputados del MPN presentes, mutis por el foro, no abrieron la boca, como si su silencio pudiera callar el reclamo de juicio y castigo a los asesinos de Cristian.

Anuncios