Por Alejo Lasa

Va pasando el tiempo, cae la polvareda que levantaron con la expropiación parcial de Repsol-YPF y se empiezan a ver más claramente varios de los problemas estructurales que sigue arrastrando el gobierno nacional (recomiendo la lectura de La entelequia de un capitalismo “al 49%” para un buen análisis) y que no pueden tapar con el “relato”. Neuquén, provincia petrolera y “joya de la abuela” por el yacimiento de Vaca Muerta, está en el centro del debate de la “nueva YPF”, pero también concentra varios de los problemas irresueltos.

Por un lado, está el problema del impacto ambiental, y que sabemos poco importa al gobierno nacional ni al gobierno provincial, siempre prestos a defender el negocio petrolero (ya sea 100% privado o 51% estatal) por sobre cualquier cuidado del medio ambiente o cualquier derecho de los pueblos originarios, desplazados una y otra vez de sus tierras. Como reconoció un funcionario del gobierno de Sapag “salen metales pesados, hidrocarburos… es decir, el agua se va a tratar. Y después va a una disposición final. Hay estados que permiten la deposición final, hay otros que no. Eso todavía no lo estamos definiendo, porque hay que ver cómo va a ser esa disposición final, con qué estado de contaminación llega, porque si llega con un grado de contaminación que no es alto tenés otra industria y otro negocio. Decís “bueno, mirá, me depositás acá”, empezás a generar industria, ese es el tema, porque ya tratar el agua es otra industria, es procesar servicio, máquinas, es decir, es lo que decía, el ambiente va a ser un negocio para nosotros.” Reconociendo no sólo la falta de previsión sobre el impacto de la contaminación del agua en los yacimientos no convencionales sino también su voluntad de hacer de esta contaminación un nuevo negocio.

Otro problema, más preocupante para el gobierno, es la caída de las reservas de gas y petróleo en los últimos años, que impactan directamente en la recaudación fiscal y que no se va a solucionar en el corto plazo con la expropiación parcial de YPF (y está por verse si en el mediano plazo y a qué costo). Este problema estructural es agravado por otro, relacionado pero relativamente independiente, ligado a la caída del crecimiento económico nacional de “tasas chinas” a un estimado para el 2012 de entre 2% y 5% anual. En los 3 primeros meses del año, esta baja del crecimiento de la economía y la caída de la producción de gas y petróleo en la región llevó también a que las regalías hidrocarburíferas de la provincia caigan, en valores nominales, un 18%, llevando por primera vez en la gestión de Sapag las cuentas corrientes a un déficit.

El plan del gobierno de colocar bonos sumado a la embestida de titular del ISSN, Marcelo Berenguer, para aumentar la edad jubilatoria y los aportes de los trabajadores a la obra social y la caja jubilatoria, son muestras de esta falta de “caja” del gobierno. De hacerse efectivo este ataque de Berenguer a los trabajadores, combinado con los golpes de la inflación al salario, puede resurgir la lucha de docentes y estatales y volver a poner la lucha de clases en el centro de la situación política provincial.

La pelea por la sucesión

Mientras por arriba el gobierno de Sapag, de la mano de Cristina, se mete a toda la oposición de centroizquierda en el bolsillo bajo las llamadas “políticas de estado” a las que todos se disciplinan, puertas adentro del partido provincial se van preparando hacia las elecciones del año que viene, como “primer round” hacia las elecciones del 2015, donde ni gobernador ni vice gobernadora podrán ser reelectos (hasta en ese problema “copia” Sapag a Cristina). El por ahora fallido intento de los blancos sobischistas de volver a las internas cerradas en el MPN (apostando al peso dentro del aparato que todavía conserva Sobisch) es la primera de una serie de batallas por la sucesión que inevitablemente se darán. Dentro de la Legislatura también es evidente el ninguneo al “jóven” diputado del MPN, que se fue de boca en la asunción del año pasado en defensa de Sobish y “su” partido, por parte de la vieja guardia de la primera línea sapagista, que entre 3 o 4 diputados son los que realmente dirigen la batuta.

Aunque en lo inmediato el gobierno viene piloteando tanto el problema fiscal como el frente interno, las perspectivas no son tan auspiciosas en el mediano plazo. Incluso pueden surgir “imprevistos” que aceleren los ataques a los trabajadores y la “sintonía fina” de ajustes que por ahora buscan evitar a gran escala. Para un escenario así es que tenemos que prepararnos desde ahora los trabajadores.

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