Hoy inauguramos esta “columna” del blog, donde intentaremos contar con un poco más de detalle lo que pasa dentro de la Legislatura y pocas veces sale de estos suntuosos muros. Cruzaremos debates políticos, posiciones y detalles del “quehacer” de la banca, algunos entretelones y el “detrás de bastidores” de la política parlamentaria (que estrictamente convendría llamarla en la mayoría de los casos pura politiquería), entre otras cuestiones que vayan surgiendo.

Por Alejo Lasa

Dentro de la Legislatura es ya un sentido común hablar de la “pluralidad inédita” de la composición de la Cámara, dada por la presencia de 12 bloques dentro de un total de 35 diputados. Sacando el gran hecho que significa que un obrero de izquierda ocupe una banca (porque burócratas sindicales hay y hubieron muchas veces dentro de la Legislatura), con un claro posicionamiento de independencia de clase, la verdad es que el “gran debate” político prometido aquí dentro es decepcionante. Para ser precisos, hay mucha discusión de “forma”, pero poco de contenido. Es que en términos políticos todos se ubican dentro de alguna variante K o, en el mejor de los casos, siguen desde atrás su agenda, la mayoría de las veces apoyando “críticamente lo bueno”.

“Dolor” por la “tragedia” de Once (sin decir una palabra de los responsables, ya sean los funcionarios o los empresarios de TBA), apoyo al fuego de artificios del gobierno en torno a Malvinas, acompañamiento a las políticas de la OFEPHI, y próximamente el apoyo a la “expropiación” del 51% de las acciones de Repsol (suponemos que con el voto en contra del diputado quiroguista, por defender el “libre mercado” capitalista y rechazar la intervención estatal), muestran este derrotero de la oposición.

Bajo el paraguas de Cristina, el MPN logró camuflar a los aliados de la derecha menemista/sobischista de los 90′ y neutralizar una oposición sin iniciativa seria, que aplaude resignada la alianza del “progresista” Sapag con la presidenta, mientras dispara con “chasquibum” sobre cuestiones de décimo orden. Después de la “expropiación” del 51% a Repsol, se profundiza esta impotencia de la oposición neuquina, y todos se pelean por demostrar ser los “genuinos” K (y lo lamentamos muchachos, pero “billetera mata galán”, y la billetera es de Sapag).

La Ley Provincial de Educación y el Foro Educativo: un botón de muestra

Muchos trabajadores y trabajadoras de la educación tal vez se ilusionaron por el supuesto “retroceso” del plan del MPN para aprobar su proyecto de Ley de Educación. Pero como denunció Alejandro López acá, el “giro” del proyecto de ley de la semana pasada no fue más que una pequeña maniobra para ubicar a toda la oposición (y a la conducción ultra K de ATEN Provincial) en el terreno del Foro Educativo. Y la oposición entró como caballos, para no quedar afuera del “debate”.

Si hubo un retroceso del gobierno respecto a su primer plan para votar la ley en un corto plazo, fue por el posicionamiento claro y sin vueltas de la banca del FIT y la oposición de ATEN llamando a rechazar la ley y movilizarse en las calles, desde el mes de febrero. Esto es lo que llevó al gobierno a rever su estrategia, estirando los plazos y buscando ampliar el “consenso” y una legitimidad que aún le falta conquistar (aunque el paso dado por la conducción provincial de ATEN haya sido de gran ayuda). Este es el camino para que este pequeño retroceso del MPN se transforme en una derrota del proyecto de ley, y no el laberinto parlamentario donde se enreda la oposición.

Como reconoció el diputado Luis Sapag en medio de uno de los debates sobre la Ley de Educación, el MPN ya no es el partido “hegemónico” de los 80′, por eso tiene que tener una política de alianzas y “consensos” para poder gobernar. Por supuesto que esta “hegemonía”, que incluía un régimen legislativo donde el que ganaba las elecciones (el MPN) se llevaba 15 diputados, el segundo 10 y el resto nada, incluía una fuerte oposición por fuera del régimen, donde se forjaron las duras luchas de la UOCRA, docentes, estatales, etc. Pero a pesar de esta pérdida de hegemonía, la oposición al MPN, incluyendo a la centroizquierda en sus distintas variantes, se enreda en su propia impotencia política, por no representar ninguna política ni sector social que sea una verdadera alternativa al “régimen petrolero” del partido provincial en sus distintas versiones (que como muestra con la “expropiación” de YPF tiene una gran capacidad de adaptación). En términos de la “pequeña política”, esta impotencia se agrava al ubicarse oficialismo y oposición provincial dentro de los carriles del “proyecto K” (una especie de “kirchnerismo para todos” que se reedita con la embestida contra Repsol, luego de reiteradas crisis a partir de la masacre de Once, el caso Boudu-Ciccone, el flagelo del temporal en provincia de Bs. As., entre otros).

En este panorama, la fuerza estratégica de la “banca obrera” del Frente de Izquierda radica en su compromiso, su programa y su relación “orgánica” con sectores avanzados de los trabajadores, y un apoyo y reconocimiento de sectores de masas luego de años de lucha y coherencia de los “diputados ceramistas”.

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